Si admito que me gusta el enigmático hombre tras alguna batería que hace ruidos conocidos, si admito que su aire inglés, su intelecto y su semblante de hombre de mundo me hacen soñar despierta, si admito que su sonrisa me derrite en la distancia y no la he conocido, que su wiskey y su tabaco me parecen seductores, que esa ropa desgarbada que no se sabe si es a propósito el look under pero sofisticado o es elegido con pinzas me intriga, entonces admitiría que vivo en fantasías que sólo nuevos tiempos traen al alcance de mi mente. Odio la locura de pensar que quiero algo que no sé si es real y también de pensar que no sé lo que quiero, porque quiero eso, pero también quiero otras cosas, y cómo encontrar la combinación perfecta de lo que te derrite con lo que te llena, con el que va a estar ahí cuando lo necesites porque de cierta forma, se desvivirá por ti cuando más lo necesites. Y la mutualidad, la comunión, el sacrificio...suena religioso, pero para que las cosas se den dentro del tira y afloja, deben existir y permanecer, junto con la locura y pasión de este sinsentido que es la atracción. No tengo más conclusiones que sí, lo admito, "me gusta, pero me asusta" y ese estúpido sentimiento de que las cosas estan "out of your league" pero que igual, de alguna forma, son alcanzables. Algún día el sueño hecho realidad. Así sea.
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